domingo, 23 de mayo de 2010

ACTIVIDAD DE CAMPO

“Salida a los cerros del depósito y a Los Aljibejos”


Alumnos de 2º Bach. de Geografía

Objetivos:
-Observar la estructura geológica de esa zona y sus modelados
-Conocer la cubierta vegetal
-Analizar las actuaciones humanas
-Orientación: manejo de mapas y brújula

Salimos a las 8.30h desde el Instituto y en la primera parada, los cerros en los que se encuentra el depósito del agua, pudimos observar con claridad la estructura que adopta el relieve en este pequeño territorio: un espectacular espacio sinclinal en cuyo flanco sur nos encontrábamos. Observamos la disposición de las capas de rocas y cómo éstas dibujan perfectamente el armazón del relieve. Comprobamos algunas formas curiosas que se mantienen en las mismas como ciertos icnofósiles, ripples… lo cual nos habla claramente de su pasado marino. Interesantes también son las muestras que la actividad humana ha dejado en estos cerretes: pastoreo y algunas plantas asociadas, barrancos de viejas canteras, cultivos, pequeños aljibes…

En la segunda parada, “Los Aljibejos”, descubrimos la razón de este topónimo y lo más agradecido, cómo en un espacio con tanta presión antrópica se pueden encontrar suficientes elementos que nos permiten leer e interpretar el medio natural en el que se ubica: un arroyuelo que fluye a contrapelo de la inclinación de las capas de roca, unos sedimentos de ladera con materiales heterogéneos y de gran potencia o las delicadas orquídeas y otras plantas.


La tercera parada la hicimos en plena cañada real segoviana en donde observamos cómo al cesar la presión ganadera se está produciendo una regeneración natural de la vegetación y cómo ésta contrasta con el cultivo forestal vecino. En el collado fuimos testigos del paso inexorable de la vida: una pequeña colonia de Orobanche ssp. aprovechando la materia orgánica de una jara pringosa muerta, lástima que al lado algún desaprensivo haya tirado una vieja lavadora.
Volviendo sobre nuestros pasos y ya frente a Porzuna, subimos a la “cueva pata”. Fue una sorpresa comprobar que se trata de una abertura realizada por el hombre cuyos fines se nos escapan. En el camino nos acompañaron las madreselvas, los jazmines, los arísaros…y frente a la misma entrada de la cueva la última sorpresa: un ejemplar de arce de Montpelier al que deseamos próspero futuro.

Fueron doce kilómetros agradecidos, doce km como doce páginas del libro medioambiental que están ahí con otras muchas para ser leídas, interpretadas y… gozadas.


Abril 2010. Los alumnos de 2º Bach. Geografía

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